miércoles, 21 de julio de 2021

Los caminos y las huellas del somport: sendero interpretativo.

 

Los caminos y las huellas del somport

Comienzo de la historia: el Summus Portus

Si bien la historia del lugar se proyecta más allá de los albores de la propia historia, es decir, hacia la prehistoria, como atestiguan los restos megalíticos de la rinconada de la canal roya (dolmen y túmulo con círculo) y el dolmen del barranco de las blancas, en el canal de Izas, nuestro viaje comienza en la época romana en el Summus Portus, o puerto más alto en latín, uno de los pasos pirenaicos más transitados desde la antigüedad, ya que, con sus relativamente cómodos 1632m de altitud, era el único puerto del pirineo central que podía ser transitable todo el año (salvo meteorología excepcionalmente mala). En torno a este concurrido paso de montaña surgieron multitud de caminos colmados de viajeros, no exclusivamente humanos, que fueron definiendo el territorio con sus huellas, a la vez que fueron ellos mismos transformados por el entorno y sus características.

El carácter permanente de este paso fue consolidado por la construcción de la calzada romana conocida como vía Tolosana, así llamada por su paso por Toulouse. 

Luego de la caída del Imperio, la calzada fue usada por los pueblos bárbaros: vándalos, alanos, suevos y visigodos, así como por las tropas musulmanas que intentaban conquistar el Reino Franco. En esta época turbulenta, la calzada se transforma en un camino de ejércitos (click para +info).

El camino de Santiago: un camino del pasado hacia el sol

Si bien el paso por Somport es más abrupto y más largo que el paso por Roncesvalles, la presencia de bandidos (vascos y navarros) hicieron del paso de Somport la opción preferida por los peregrinos hasta el Siglo XII.

Así, la vía Tolosana se transformó en el camino de Santiago de Arlés, la más meridional de las cuatro rutas francesas del camino de Santiago (click para +info). El cruce del Somport era la etapa número 32 de este camino, y traía a los peregrinos desde Accous. En esta etapa, los peregrinos debían realizar un trayecto de 27Km de longitud con un desnivel positivo acumulado de unos 1500m para llegar al Somport, y antes de la construcción del hospital de Santa Cristina, debían continuar hasta Canfranc, sumando otros 7Km y un desnivel acumulado negativo de 450m. Imagina lo penosa que debía ser la etapa para un peregrino de esas épocas, malamente arropado y con un par de sandalias en sus pies.

Cuenta la leyenda de fundación del Hospital que dos caballeros francos de nombres Sineval y Arnobio, llegaron con retraso al Somport, viéndose obligados a pasar aquí una noche al raso, soportando las inclemencias del clima local y el acecho de las fieras. En la desesperación del momento, realizaron la promesa de que si sobrevivían al reto, construirían un hospital para los peregrinos que llegaran al puerto.  

Senda desde el Somport hacia el hospital de Santa Cristina (fuente

La historia de la popularidad del camino de Santiago nos lleva a la huella de un polizón: el cornezuelo del centeno, es un hongo que parasita los cereales, y muy común en el centeno cultivado y cosechado en tierras húmedas. Este hongo genera una micotoxina que produce dos grandes efectos: el fuego de San Antonio y alucinaciones. Allá por la edad media, los síntomas de esta intoxicación eran atribuidos a posesión demoníaca o castigo por los pecados.

Imagen del cornezuelo del centeno sobre una espiga (fuente)

El fuego de San Antonio, la huella del cornezuelo, fue una enfermedad común en Francia y Alemania, y sus víctimas pedían ayuda a la Virgen, a San Antonio Abad y a San Antonio de Egipto para su curación. Lamentablemente, por mucho cuidado que dieran los monjes de la orden de San Antonio a los enfermos en estos países, como la alimentación mayormente consistía en el pan de centeno, poco había por mejorar… hasta que comenzó a correr la voz de que los enfermos de este mal que hacían el camino de Santiago eran liberados de él. La opinión eclesiástica fue contundente, el viaje a Santiago era premiado con el perdón de los pecados, sin embargo, la ciencia dio con una explicación bastante más terrenal: simplemente, al avanzar por territorio español, más soleado y mediterráneo y cambiar el pan de centeno por el pan candeal de trigo, la intoxicación desaparecía. El camino hacia el sol hacía desaparecer la huella del polizón (click para +info).

Uno se ve obligado a preguntarse si las huellas de este polizón, el cornezuelo del centeno, no estarían presentes en las coloridas visiones de las gentes de la época, como la que ya mencionamos dio origen al monumento que tenemos delante: los caballeros Sineval y Arnobio, tras sobrevivir a su odisea al fresco y al acecho de las fieras, vieron al amanecer posarse una paloma con una cruz de oro en el lugar señalado por Dios para la construcción del Hospital que habían prometido construir si sobrevivían al trance.


Vista del Hospital de Santa Cristina (Fuente)

El hospital de Santa Cristina prestó ayuda fundamental a los peregrinos que, durante la Edad Media acababan de culminar la exigente subida a la cordillera de los Pirineos por el puerto de Somport. La Guía del peregrino del Calixtinus lo destaca entre los que considera los tres grandes hospitales del mundo, junto con el de Jerusalén, que atendía a los caminantes a Tierra Santa, y el Mont-Joux, en la cordillera de los Alpes, fundado por San Bernardo y destinado a quienes se dirigían a Roma. 

A este hospital lo impulsaron como priorato los reyes aragoneses desde tiempos de Pedro I y, por el lado francés, los vizcondes de Bearn. En sus tiempos de esplendor, entre finales del siglo XI y primera mitad del XII contó con recursos muy considerables. De él llegaron a depender unas cuarenta iglesias en Francia y Aragón. Estaba administrado por canónigos regulares.

Maqueta del hospital de Santa Cristina ca. Siglo XII (fuente)

Santa Cristina entró en decadencia en el siglo XIII por múltiples causas: el auge del paso de peregrinos por Roncesvalles, las disputas político-religiosas entre hugonotes y católicos y la decadencia de la peregrinación desde el XVI, para finalmente acabar desapareciendo a principios del XVII. Sus piedras fueron utilizadas para obras como la línea de ferrocarril, por lo que apenas se conservan vestigios (click para + info).


Mirando al monte

El viaje de la Tierra

Nuestro viaje nos lleva ahora a dar un gran salto hacia atrás en el tiempo: retrocedemos unos 280 millones de años, y encontramos que en esas épocas remotas, toda la tierra se agrupaba en un único continente, Pangea. ¿Cómo es esto posible?  Debido al viaje de la propia Tierra. Mientras nosotros viajamos sobre la Tierra, la propia Tierra viaja y se desplaza. Las placas sobre las que se asientan continentes y fondos marinos se desplazan sobre un inmenso océano de roca fundida. Debido a este desplazamiento, en esta época se produce el primer gran plegamiento (la orogenia hercínica), en el que se elevan los fondos marinos, formando una enorme cordillera que alcanzaba los 6000m de altitud. Las rocas de este plegamiento original pueden verse hoy en la zona de la estación en las calizas inferiores, las areniscas y los conglomerados, como muestra la imagen inferior.

Orogenia de la zona de Tobazo, la zapatilla y la sima de Tortiellas (fuente)

Durante los siguientes 200 millones de años, las placas continuaron su viaje, Pangea se fragmentó y, hace unos 80 millones de años, encontramos que España (la placa Iberia) estaba separada de Europa (la placa Eurasia), y que entre ellas se extendía un lecho marino. El viaje de las placas tectónicas llevó en esta época a la península ibérica a colisionar con el continente europeo, incrustándose en él y dando lugar a nuevos plegamientos (la orogenia pirenaica) que elevaron una vez más los suelos costeros y marinos, y que podemos observar en estas montañas en los estratos sedimentarios superiores, muy claramente visibles en las zonas de diferentes colores que vemos en la imagen superior de la zapatilla. Estas rocas calizas son relativamente suaves, ligeras y muy sensibles a la acción del agua, y se elevaron en amplias regiones, para luego ser esculpidas por la acción del agua, que con sus ríos y glaciares formó los valles y los montes que tenemos delante de nuestros ojos.

Choque de placas en la formación del Pirineo (fuente).

💡Si te interesa ampliar tus conocimientos sobre la orogénesis de formación de los pirineos, puedes hacer click aquí y aquí

La huella del fuego (volcanes)

Entre estas montañas claras y suaves, destacan algunas de aspecto claramente diferente (señalamos el Anayet y el Midi). Estas sólidas y oscuras masas, con forma de castillos o de naves del espacio, son la huella del camino del fuego que asciende desde lo profundo de la Tierra. Estas chimeneas de antiguos volcanes han sido formadas en la fragua de las entrañas de la Tierra, sus rocas ígneas, oscuras y densas, nos muestran su origen, y la ciencia nos dice que son vestigios de la antigua orogenia hercínica, hace unos 250 millones de años, y por ello mucho más antiguas que las montañas formadas en la orogenia pirenaica.

Vista del Pic du Midi d'Ossau desde la ferrata de la zapatilla (fuente).

Si nos transportamos hasta los ibones de Anayet, podremos ilustrar este contraste de la forma más clara comparando los gemelos de Anayet. El primero, el vértice, es suave y terroso, y ha sido formado por plegamiento. Sus tierras rojas y arcillosas son un vestigio de los antiguos tiempos en que todas las tierras se unían en Pangea. El segundo, el pico, es abrupto y pétreo y sus duras piedras nos recuerda la actividad del fuego volcánico.

El pico y el vértice de Anayet nos muestran las diferentes orogenias pirenaicas (fuente).

💡¿Sabías que el sendero que estamos transitando forma parte de la Ruta Geológica Transpirenaica? Esta iniciativa conjunta de la asociación francesa Geolval y las asociaciones españolas GeoAmbiente y GeoTransfer, nos propone descubrir el patrimonio geológico del valle de Aspe y del Alto Aragón. Si quieres conocer más sobre ella, para recorrer los 400 millones de años de la fabulosa historia de la formación de los Pirineos, puedes seguir este enlace.

La huella del agua (glaciares y pedreras)

Como ya hemos dicho, el propio valle en el que nos encontramos es un producto de la acción del agus sobre el suelo. Los ríos de agua y hielo fueron esculpiendo durante millones de años las huellas que dan forma al terreno. Todo el valle que vemos ha sido un lecho de origen glaciar, un río de hielo que se desplaza, lento pero imparable. Estas rocas grandes y aisladas, técnicamente conocidas como bloques erráticos, son la huella inconfundible de este viaje del río de hielo.

Imagen de un bloque errático en Sejós (fuente).

💡¿Quieres aprender más sobre qué es un glaciar y sus efectos sobre el terreno? Sigue este enlace.

Pero esta no es la única forma que tiene el agua de actuar sobre la Tierra. Mirad los desprendimientos al pie de las laderas, y allí veréis la metamorfosis del agua en acción: para llegar a las cimas y laderas, el agua se vuelve vapor y flota invisible en el aire. Una vez allí, se condensa en forma de minúsculas gotitas, que forman las nubes y la niebla que envuelven el monte y los valles. Las gotas se unen y condensan, cayendo como lluvia sobre las laderas, y colman así las grietas en la piedra. Aquí, esperan, y cuando la temperatura cae bajo el punto de congelación, aumenta su volumen y se expande, abriendo las grietas, partiendo la roca, y llevándose así parte de la montaña.

Detalle de la pedrera de acceso al tubo de la zapatilla (fuente)

💡Si te interesa ampliar tus conocimientos sobre la acción del hielo sobre el terreno, puedes seguir este enlace.

Un último fenómeno asociado a la acción del agua que podemos observar en estos terrenos calizos es la formación de Karst, y que consiste en la disolución de las rocas por la acción del agua ligeramente ácida. Las aguas superficiales y subterráneas van disolviendo la roca y dejando sus huellas en forma de galerías y cuevas que, cuando se hunden de forma parcial, forman dolinas y, por hundimiento total, forman cañones. En este valle pueden visitarse impresionantes cuevas kársticas en la ruta que conduce a la vía ferrata de la zapatilla. 

Impresionante vista de la cueva en la sima de Tortiellas (fuente)

Estación de Candanchú 

La huella del hombre

Además de la huella de los elementos, las laderas y cimas de candanchú nos muestran la huella antrópica. Cuentan los mayores que sus abuelos vieron cómo los bosques de hayas se extendían por toda la pradera de Candanchú, pero este bosque fue quemado. ¿para hacer las pistas de esquí? Nada más lejos de la realidad, los terrenos deforestados se utilizaron para pasturas para el ganado. Así, la pradera de Candanchú tiene un origen ganadero y no recreativo.

Un rebaño de ovejas en el valle de Candanchú (fuente)

En los años tempranos del Siglo XX, los primeros aficionados al esquí vieron del potencial del lugar para la realización de su deporte preferido. El embrión de la estación de Candanchú hay que buscarlo en el año 1927. Los primeros esquiadores en la zona fueron los militares de Jaca de los batallones número 8 y número 7, llamados Palma e Ibiza.

En 1928 se inauguró la Estación Internacional de Canfranc, que facilitó el acceso de esquiadores españoles y franceses a Arañones y después a Candanchú. Se produce entonces una explosión del esquí como ocio social y deportivo entre la burguesía. En diciembre de 1929 entra en funcionamiento un tren montañero que salía de Zaragoza a las 18:15 horas del sábado y llegaba, salvo imprevisto, a las 22:40 a la estación de Arañones. El tren era ocupado por socios de Montañeros de Aragón. Inicialmente pernoctaban en Canfranc en el Hotel Ara, en la Fonda Marraco en la Fonda de la Estación. En 1933 se añadió el refugio El Ruso a la nómina de fondas invernales, y en 1934 se abre el Hotel Candanchú, donde se alojaban los montañeros de mayor poder adquisitivo, promovido por los asociados al Ski Club Tolosano por medio de una contribución honoraria de 500ptas.

Esquiadoras en Candanchú en los años 30 (fuente)

El Hotel Candanchú fue durante décadas el centro neurálgico de comunicaciones del pueblo, ya que hasta no hace mucho tiempo ostentaba el único buzón de correos y la única línea telefónica del pueblo.

Entre las obras de mejora de las pistas que moldearon el paisaje está el entubamiento del río Candanchú, que en la actualidad pasa a 6 metros bajo tierra para desembocar en una escombrera en las afueras del pueblo.

Plano de pistas de la estación de esquí de Candanchú (fuente)

A su vez, los militares, con su puesto de Rioseta cercano, vieron que esta explanada era ideal para montar campamentos para iniciar a las tropas en las actividades de montaña, ya que permitía unificar los adiestramientos en escalada y esquí. Por ello, fundaron en 1945 la Escuela Militar de Montaña y la compañía de escaladores y esquiadores en Candanchú.

Así, hoy en día coexisten todos los usos originalmente dados al valle: vemos a los rebaños de ovejas pastar entre los remontes de las pistas, mientras la Escuela Militar domina el paisaje desde su explanada. 

Si avanzamos un poco más, a escasos metros de los remontes, veremos igualmente un grupo de colmenas, que han sido traídas por los pastores franceses para libar en las praderas locales. Cerrando los ojos aquí, podemos oír el inquietante zumbido de las abejas trabajando.

Grupo de colmenas al pie de la zapatilla (imagen propia).

Vemos así cómo la interacción de los elementos físicos, los agentes naturales y la mano del ser humano han modelado el paisaje hasta su forma actual. 

💡Podemos reflexionar sobre la forma en la que se integran las construcciones humanas con el entorno natural. ¿Sabías que en los Alpes, las infraestructuras de montaña se están construyendo de forma de reducir al máximo su impacto ambiental? Aquí puedes ver un ejemplo de construcciones respetuosas del entorno.

Fenómenos de población/despoblación en torno a la estación de esquí

¿Creemos que Candanchú es un lugar despoblado? Si bien la observación a primera vista de muchos apartamentos, casi todos vacíos sugeriría despoblación y abandono, en la actualidad hay en el pueblo censadas casi 100 personas, cuando en la década de 1950 no había ningún bloque de apartamentos (ver la imagen al pie del párrafo). Podemos entonces decir que la dinámica de la estación de esquí dio lugar a la creación de un pueblo, que, si bien con fuertes fluctuaciones estacionales hacia la media estación, tiene algo de vida en verano y bulle de actividad en invierno.


Foto de Candanchú en 1949, en la que sólo se ven el hotel y el campamento militar.


Gr11-Senda de Camille

Seguimos avanzando y, al llegar al col de Causiat ponemos pie en el antiguo sendero del GR 11 o Senda Pirenaica, que es un sendero de Gran Recorrido que cruza todo el Pirineo español de oeste a este, desde el Cabo Higuer en el mar Cantábrico hasta el Cabo de Creus en el mar Mediterráneo. A lo largo de sus más de 800 kilómetros, este sendero es una ruta fascinante, que a su paso por Aragón muestra toda la belleza, singularidad y valores naturales de la alta montaña. El trayecto actual se ha desviado a izquierda al llegar al parking para buscar el paso de la tuca blanca, detrás del monte Tobazo.

La red se senderos de Gran Recorrido (Grand randonée en francés) surge en Francia, como iniciativa del montañero francés Henri Viaux de marcar los recorridos por los parajes de más interés con señales propias, para popularizar las excursiones largas ofreciendo seguridad a los caminantes sin conocimientos de la ruta y poco hábiles para interpretar un mapa.

El GR 11 atraviesa Huesca en 14 etapas que suman 248,5 km. Atraviesa los espacios protegidos del Parque Natural de Los Valles Occidentales, el Parque Nacional de Ordesa y el Parque Natural Posets-Maladeta. 

Baliza y cable en el barranco de Igüer, Gr11 etapa 11: Candanchú-Lizara

Prados de alta montaña, frondosos bosques, ibones, collados con espectaculares vistas, curiosas formaciones geológicas se suceden en un recorrido que también nos acerca a la cultura tradicional ligada a la ganadería y al pastoreo tradicional. Para más info sobre el trayecto aragonés del Gr11, puedes seguir este enlace.  

💡Un sendero GR tiene al menos 50Km, por lo que todos incluyen una o más pernoctas en su trayecto. En España, los GR están homologados y son marca registrada por la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME). Los senderos GR forman una amplia red que atraviesa Europa en todas direcciones, que puedes ver en este enlace.

💡¿Quieres saber cuántos senderos GR atraviesan el territorio español y sus recorridos? Sigue este enlace

Por el col de Causiat transcurre además la tercera etapa de La senda de Camille, que emula los pasos de quien fuera el último oso pardo pirenaico “Camille” que vivió en esta zona de la cordillera de singular belleza. 

Hay que tener en cuenta que los osos que aún existen en la cordillera pirenaica, unos 40 ejemplares, provienen de Eslovenia o son descendientes de los ejemplares reintroducidos y que se mezclaron con los pirenaicos que aún vivían entonces. 

El tema de la reintroducción del oso en el pirineo es un tema polémico, con posturas encontradas y que está aún lejos de haberse resuelto: la biodiversidad es aplaudida por ecologistas y naturalistas, pero la huella del oso sobre el ganado y su respuesta administrativa generan la ira y el descontento de los ganaderos. 

💡Si quieres más info sobre el oso pardo en el pirineo, sigue este enlace.

Monolito de Candanchú

Este monumento rinde homenaje a seis esquiadores fallecidos en un alud en enero de 1985, y representa un recordatorio permanente del peligro intrínseco del entorno de montaña.

Vista del monolito de Candanchú (fuente)

Las víctimas eran esquiadores de competición, pertenecientes a la federación Vasco – Navarra, que ese fin de semana asistirían a una competición en Cataluña. Debido a abundantes nevadas que habían caído a lo largo de toda la semana previa, la mitad del equipo decidió renunciar a la competición y quedarse en Candanchú. En una jornada de entrenamiento decidieron bajar por la ladera situada justo encima del monolito, con la mala suerte de que se desprendió la placa cuando estaba la mitad del grupo abajo, quedando sepultados el entrenador Eduardo Manuel y cinco miembros del equipo. De los otros seis, algún chico quedo enterrado, pero lo pudieron sacar con vida. 

Para la gente del lugar, este monumento es un lugar simbólico, y es por ello frecuente que los habitantes de la zona se acerquen hasta el monolito dando un paseo, que se viertan aquí cenizas o se celebren bodas, pero sólo de los lugareños. 

⚠Es importante recordar en todo momento que la actividad en montaña no está nunca exenta de peligro, por muy fácil que parezca a priori. Pueden producirse accidentes de todo tipo, fortuitos o negligentes; pueden emboscarnos fenómenos climáticos adversos, ya sea imprevisibles o imprevistos; pueden flaquear nuestras energías. Por ello, es muy recomendable tener presente el acrónimo SEGURIDAD como guía de buenas prácticas a la hora de aproximarnos a la montaña:

  • Siempre que salgas a la montaña deja dicho donde vas. Nunca vayas solo.
  • El material y equipo necesarios estará siempre en perfectas condiciones de uso.
  • Guarda fuerzas para el regreso. Nunca tengas prisa. Si es preciso, hay que saber renunciar.
  • Utiliza los mapas y libros. Si careces de experiencia acude a los guías de montaña.
  • Realiza cursos de primeros auxilios y socorro en montaña para prevenir a actuar ante accidentes.
  • Inicia las excursiones consultando las previsiones meteorológicas y el riesgo de aludes. 
  • Durante la semana cuida tu preparación física. El montañismo exige estar en buena forma.
  • Acude a los cursos de formación y reciclaje de los clubes y Federación de Montaña.
  • Diviértete, pero sé siempre prudente. Vela por tu seguridad y la de tus compañeros. Sé solidario.

Si tienes alguna duda sobre cómo realizar actividades de montaña con seguridad, no dejes de seguir este enlace de Montaña Segura, una campaña permanente de prevención de accidentes en el medio natural fruto de un convenio de colaboración entre Gobierno de Aragón, Aramón y la Federación Aragonesa de Montañismo. Si estás interesado en el tema de la seguridad en la montaña invernal en el valle de Canfranc, puedes seguir este enlace del centro A Lurte, el centro pirenaico de referencia para la gestión de riesgos de montaña.

En resumen, y parafraseando a Carlos Soria, una autoridad mundial en ochomiles, la clave para la seguridad en el monte está en ser conscientes de que la montaña es un ente vivo que nos pondrá en nuestro sitio si pensamos que podemos estar por encima suyo y que, si la respetamos y la cuidamos, es más que posible que nos corresponda con respeto y nos cuide.

Mirando hacia Francia

Los caminos de los bosques.

Los bosques de hayas que vemos hacia el lado francés no han sido la excepción a esta historia. A lo largo de los siglos han ido cambiando y transformándose según las necesidades de los habitantes de estas tierras, sus árboles se han utilizado para construir barcos de guerra y para calentar las casas pirenaicas en los duros inviernos, han avanzado y retrocedido en extensión al ritmo de las explotaciones ganaderas y sus demandas de terrenos de pastoreo.

Los bosques franceses desde las cercancías del Somport, con el pic d'Aspe al fondo (imagen propia) 

En la actualidad, el abandono de los bosques pirenaicos representa una cuestión preocupante por varias razones. Los bosques mal mantenidos pierden su capacidad de absorber CO2 cuando envejecen, y se transforman en un potencial riesgo de incendio en los veranos secos.

Muchas veces, cuando un recurso deja de ser de utilidad o rentable, simplemente volteamos la cabeza y nos olvidamos de su existencia. De esta forma dejamos un serio problema ya sea para los pobladores locales o para las generaciones venideras. Debemos ser conscientes de que un uso sostenible de los recursos contempla también el final de la explotación.

💡¿Sabías que un concepto clave para el empleo sostenible de los recursos (naturales, energéticos, económicos, humanos) es el análisis de ciclo de vida de un producto (ACV)? Si no has oído hablar de él, o quieres profundizar en su conocimiento y aplicaciones, puedes seguir este enlace.

Si aguzamos nuestros sentidos, encontraremos por doquier las huellas y los rastros de los habitantes del ecosistema boscoso. Lamentablemente, entre todos estos rastros, es bastante habitual encontrar las huellas del descuido humano en forma de residuos olvidados o negligentemente abandonados en los bosques. Como buenos invitados en estos entornos, debemos reconocer que estas huellas son innecesarias y pueden ser peligrosas: los residuos reflectantes y las colillas pueden ser fuente de incendios forestales, y los plásticos que dejamos en el bosque pueden ser trampas mortales para los habitantes del bosque, o pasar a formar parte de sus cadena tróficas, como puedes ver en la imagen inferior. ¡Recuerda! Los residuos abandonados son UN PELIGRO para el medio natural.

Imagen de residuos entrampando animales o entrando en las cadenas tróficas.

♻Por esto, una buena práctica ambiental al salir de excursión por el medio natural es llevar una bolsa capaz de contener todos los residuos que generaremos durante la excursión, y con un volumen extra libre que nos permita recoger cualquier otro residuo que encontremos a lo largo de la marcha.   

💡Ya sabes que el abandono de residuos en un bosque aumenta el riesgo de incendio forestal, puedes profundizar en las buenas prácticas para prevenir los incendios forestales siguiendo este enlace

Imagen otoñal de la ruta ornitológica Somport-Chorrota de Aspe, que cruzamos en nuestra ruta (fuente).


Puerto viejo

Durante el pasado siglo XX, los Pirineos sirvieron de salvoconducto a refugiados españoles durante la Guerra Civil, de vía de escape a aviadores caídos, tropas aliadas comprometidas y judíos perseguidos durante la Segunda Guerra mundial; así como de punto de partida para muchos emigrantes económicos españoles.

Imagen de migrantes españoles cruzando el pirineo (fuente)

A través de este puerto han cruzado historias de esperanza, de miedos, de huida y de ideales. También lo han atravesado mercancías traídas y llevadas de contrabando hacia uno y otro lado.

Las historias de los migrantes y el contrabando a lo largo del siglo XX han sido documentadas por el proyecto Recurut, un proyecto de investigación histórica que tiene como objetivo fundamental investigar, analizar y divulgar los flujos migratorios y los itinerarios en ambas vertientes de la frontera pirenaica durante el S. XX (si te interesa el proyecto, puedes seguirlo a través de este enlace).

Proyecto RECURUT. Ruta 3: URDÓS - PUERTO DE SOMPORT - CANFRANC ESTACIÓN:

💡¿Sabías que aquí, en el Somport, se llevó a cabo el I Congreso hispano-francés de historia de la migraciones transfronterizas contemporáneas "Frontera Pirineos", siendo el paso de refugiados por los Pirineos el tema central del congreso? El proyecto Sum-Port, una colaboración entre universidades de España y Francia estudia el Pirineo como camino de paso e intercambio de personas entre ambos países.


Sobre el Túnel

El viaje sin huellas de las mercancías y las personas

En el presente, las mercancías y las personas atraviesan el Somport sin dejar huella sobre él, ya que su camino principal está justo debajo de nuestros pies. Soterrado en la oscuridad del seno del monte, corre el túnel carretero de Somport, el tercero entre los pasos pirenaicos en importancia en tráfico pesado y el quinto en tráfico ligero. Por este paso circulan (en años no pandémicos) una media diaria de 1400 vehículos; 360 camiones y 1040 ligeros, una cantidad considerable, pero modesta si se los compara con los pasos de Irún y la Junquera (37000 y 25000 vehículos diarios de media, respectivamente). 

Interior del túnel vial de Somport (fuente)


La huella de la oscuridad y el viaje del futuro al comienzo del tiempo

Sumergido igualmente en el seno de la montaña, se encuentra el viejo túnel ferroviario de Somport, que unía las localidades de Pau y Canfranc, abierto en 1914, pero operativo desde 1928 y cerrado tras un accidente en 1970. 

Imagen de la celebración del encuentro de las cuadrillas francesa y española en las obras de construcción del túnel ferroviario de Somport (fuente).

Os propongo aquí realizar una pequeña experiencia: observad la luz ambiente durante unos instantes. Ahora, cerrad los ojos… ¿percibís la oscuridad? Bien, ¿qué sucede ahora si, sin abrir los ojos, os cubrís los párpados con las manos? Hay más oscuridad, ¿verdad? Podéis ya descubriros y abrir los ojos.

Lo que sucede es que nuestros párpados no son completamente opacos para la luz visible, y por ello necesitamos cubrirlos con algo para tener oscuridad más completa. Imaginemos ahora que nuestros cuerpos fueran transparentes, si quisiéramos tapar la luz, ni párpados ni manos nos serían de utilidad… parece fantasía, pero esto sucede rutinariamente con los Rayos X, para los cuales nuestros tejidos blandos son transparentes como el cristal. Los rayos cósmicos que atraviesan el espacio tienen la capacidad de atravesar las densas capas de materia como si fueran de cristal.

La materia sólida puede ser transparente para ciertas radiaciones (fuente)

Imaginaros entonces que queremos un manto de oscuridad total que nos dé un “silencio cósmico” que nos aísle de los potentes y penetrantes rayos cósmicos. ¿qué mejor que un manto piedra de 800 metros de espesor? Allí, a la izquierda de la rinconada, bajo el monte Tobazo en el silencio y la oscuridad profundas del seno de la Tierra, encontramos el Laboratorio Subterráneo de Canfranc. En este silencio profundo, los físicos realizan experimentos futuristas, a la espera de capturar una partícula de materia oscura que viaja desde los confines del universo. 

Un viaje a los confines del universo no es otra cosa que un viaje a los principios del tiempo, ya que la luz que nos llega desde esas regiones se emitió en los tiempos primigenios, y se ha pasado todos estos millones de años viajando hasta llegar a nosotros. Por ello, las ondas y partículas que llegan a los detectores de los laboratorios de LSC pueden ser mucho más antiguas que las rocas sobre las que estamos parados, ¡e incluso que la propia Tierra! 

Montaje del LSC, Laboratorio Subterráneo de Canfranc (fuente)

💡¿Sabías que una mancha solar que observamos en este instante se ha producido hace ya algo más de 8 minutos (500 segundos)? Ese es el tiempo que tarda la luz del sol en llegar a la Tierra. Al no ser infinita su velocidad, los viajes de la luz a través del universo son también viajes en el tiempo.

Viaje de la luz del Sol a la Tierra (fuente)


Por los senderos

Aquí os invitamos a conectar, a través de los sentidos, con esa consciencia profunda de ser parte de un entorno vivo. Simplemente, cerrando nuestros ojos y conectando con nuestra respiración, intensificamos la percepción de las sensaciones y las llevamos a nuestra esfera de intuición para sentir cómo el entorno vive en nosotros, así como nosotros vivimos en él.

Respirando en el bosque sentiremos al bosque respirar en nosotros (fuente)


Regreso a Somport

Cierre del paseo: hemos realizado un viaje que nos llevó a través de espacios y tiempos y nos mostró las huellas que los viajeros dejaron en su trayecto, así como las huellas que el trayecto siempre deja en los viajeros. En definitiva, camino y viajero son inseparables, y son las huellas las que los unen.

Imagen del regreso: el Somport con la capilla Santa María del Somport y el pic d'Aspe. 

Volved a cerrar los ojos unos instantes, e intentad evocar todas las vivencias narradas y experimentadas: sentid el paso y las huellas de los elementos, la interacción de los recursos que usamos y que debemos saber cuidar, los sueños, los anhelos, los miedos, los soldados de las guerras y los peregrinos de la devoción, la luz y la oscuridad, la búsqueda del saber: toda esta sinfonía de pensamientos y sensaciones no es otra cosa que la representación de la enorme simbiosis que forma un entorno con todos y cada uno de sus habitantes, ya sea definitivos o de paso… sentiros durante unos instantes parte de esta simbiosis.

De esta forma, desarrollaremos una actitud consciente que nos permita sentir cómo el lugar vive en nosotros y nosotros en él, y a través de ella, cuando emprendamos nuestros caminos de regreso, nos llevaremos una parte de él con nosotros. Sólo así podremos darnos cuenta de la cantidad de decisiones que tomamos o dejamos de tomar de forma cotidiana para mejorar nuestros entornos y nuestros espacios. ¿Qué huella estoy dejando?

Es un error habitual creernos que estamos fuera de la historia que narramos, nunca es así. Siempre somos parte del medio y actuamos sobre él tanto como él actúa sobre nosotros. Es inevitable dejar una huella, y por eso es tan importante desarrollar la consciencia para elegir qué huella dejamos.

Una reflexión final

A lo largo de este apasionante viaje en el espacio y en el tiempo hemos abierto las puertas a nuestra sensibilidad para así educarnos, ya que creemos que educarnos no es acumular información, ni siquiera conocimientos, sino cultivar una sensibilidad sana y ecuánime sobre la cual desarrollar un sistema de valores orgánico y constructivo. A partir de allí, obtendremos todas las habilidades necesarias para realizar acciones sostenibles y mejoradoras.

La propuesta: que luego de esta experiencia, el pirineo ya no sea un lugar exclusivo de diversión, ya que esta palabra tiene a menudo connotaciones de distracción y superficialidad. Desde el conocimiento que has adquirido, te invitamos a ver al pirineo como un lugar de reCREACION, y te proponemos que el significado profundo de esta recreación te lleve a aprovechar a cada instante la doble oportunidad de que la huella del pirineo haga de ti una mejor persona y que, a través de tu huella, contribuyas a hacer del pirineo un lugar mejor.

¡Muchas gracias por la visita, por la atención, por el tiempo y a reencontrarnos en el pirineo!

Los caminos y las huellas del somport: sendero interpretativo.

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